¡Jesucristo, amigo, que te conozca todo el mundo!
El 28 de enero celebramos el día de la Infancia Misionera.
Esta Obra presta
un servicio para la animación misionera de los niños
y de sus educadores, con el fin de moverlos
a compartir la fe y los medios materiales con los
niños de las regiones y de las Iglesias más necesitadas
del mundo entero.
Cualquier esfuerzo por evangelizar el mundo en que
vivimos es signo del amor divino.
Obra Pontificia de la Infancia Misionera
Compartimos con alegría la realidad maravillosa de la Obra Pontificia
de la Infancia Misionera o Santa Infancia, para conocerla y
aprovecharla mejor en nuestras propias comunidades.
A través de Obispos, misioneros, animadores
y niños, Dios está ayudando a los niños a realizar
maravillas evangelizadoras en su familia, con los demás niños y
por la evangelización universal. Constatamos, además, con inmensa gratitud que
esta Obra está constituyendo para los niños un camino especial
para su maduración cristiana y misionera.
Cada parroquia, cada Diócesis y la
Iglesia universal pueden sentir como propia esta Obra de la
Infancia Misionera.
LA INFANCIA MISIONERA O SANTA INFANCIA
La Infancia Misionera o Santa Infancia, ha celebrado sus 150 años en 1993. Hoy
son millones de "pequeños misioneros" distribuidos en parroquias, escuelas y
movimientos de los cinco continentes.
En concreto, la Obra Pontificia de la
Infancia Misionera se propone:
Para realizar sus objetivos, la Infancia Misionera está prestando dos
servicios a los niños: el primero y principal, la educación
misionera; el segundo, la cooperación misionera a los niños más
necesitados y a las misiones del mundo entero.
Así, la Obra Pontificia
de la Infancia Misionera o Santa Infancia, que es Obra
de la Iglesia universal y de las Iglesias locales, está
animando y formando misioneramente a los niños (hasta los 14
años de edad, inclusive) y a sus educadores para que
vivan en comunión eclesial misionera y para que realicen su
misión local y su cooperación misionera a la evangelización universal,
especialmente de los niños.
Los niños y niñas de la Infancia Misionera,
acompañados por sus animadores, se proponen ser misioneros en su
comunidad y ayudar a los niños del mundo entero. Son
amigos de Jesús y hacen amigos para Jesús.
Los educadores, padres de familia,
catequistas jóvenes, religiosas y sacerdotes, pueden participar en esta Obra
como animadores de la Infancia Misionera. Los animadores ayudan y
orientan a los niños, dejando que ellos asuman las responsabilidades
que les corresponden y acompañándolos para que realicen todo lo
que ellos mismos deben realizar.
La Iglesia universal pide a todas las Instituciones
y Movimientos eclesiales colaborar con la Infancia Misionera en su
vida y servicio a los niños del mundo entero.
Un poco de historia
La Infancia Misionera es una obra educativa cristiana
fundada en 1843, por Monseñor Forbin Janson, con la
finalidad de aprovechar la fuerza misionera de la niñez, logrando
que los niños se identifiquen con Jesús, lo amen, lo
quieran seguir y lo tengan como modelo en su vida.
Demuestran su amor a Jesús a través de la oración,
rezan por los niños que no conocen a Jesús y
por los misioneros; ahorran y hacen colectas para poder ayudar
en las necesidades de los pobres; participan en misiones en
la que enseñan a otros niños lo que ellos ya
conocen de Jesús; viven con sencillez y alegría sin estar
apegados a los bienes materiales; aprenden a ser menos egoístas
y capaces de hacer sacrificio.
Infancia misionera empezó a crecer por
Francia, otros países de Europa y América. Se extendió a África, Asia y Oceanía.